21 de abril de 2011

pequeños lutos

Han pasado pocas horas y sin embargo el perro ya se ha dado cuenta. Aunque me hago la dormida cada cierto rato para que no insista, se acerca al borde de la cama y apoya la cabeza sobre mis pies. Me volteo y apoya la cabeza sobre un lado de mi espalda, sin respuesta. Sale del cuarto y sube la escalera para ver el panorama desde la terraza. Vuelve y como sigo haciéndome la dormida para esquivar sus alegrísimos embates, va por la artillería. Pelota en la cara es su primer movimiento. Yo finjo que no la siento pero anoto mentalmente que debo comprarle una pelota mas leve, porque ésta duele fuerte. Trae la pita, que es una trenza de hilos que pesa alrededor de medio kilo y me la tira, nuevamente en la cara. Luego trae la pelota con puntas y la pelotita que le robó al perro vecino. Mi cama se ha vuelto un muladar, el playground de un perro loco y su dueña que duerme a pesar de todo.

Ayer fue el día de los accidentes de tránsito. Entonces llamo a mi madre a cerciorarme de que está completa y que no miente cuando dice que lo está con el único fin de no perturbarme. No hay puntos ni dolores. Luego llamo al hermano ajeno, que sí tiene puntos en la cabeza e intento hacerlo reir un poco. Soy la takle telefónica, intentando sanar a otros con pitas y pelotazos verbales. Hablo con la madre ajena que está magulladita, pobre. Nos mandamos besos. Dos distintos accidentes de tránsito han dejado en la lona por breve tiempo a mi familia y a la ajena. Nos recuperaremos.

Yo tuve mi propio choque. Sin auto ni puntos. Eso lo sabe el perro y por eso ahora apela al cariño bruto. Se mete debajo de mi brazo, se revuelca y finge engreídos dolores de oido. Cada cierto rato el teléfono maravilloso de tecnología android toca una campanita y yo emociono un poco. Lo tomo y miro, dice xxxx is now following you on twitter. No es la llamada que espero, pero por lo menos alguien cuyas reales intenciones desconozco, is following me on twitter. Es twitter que me tira pelotas y pitas.

Pues nada, a recoger los platos rotos y comprar nuevos. Es un buen plan de semana santa.

21 de marzo de 2011

La verdad

No se cómo decirte ésto porque uno nunca sabe dar noticias malas, entonces las suelta como si estuviera ametrallando, para cortar rápido el dolor y la culpa.
He estado fría contigo y lo tengo claro aunque francamente he hecho poco para revertir la situación y me he dejado llevar y lo siento grave.
Hace meses que no vivo contigo y lo sabes. Entiendo que pido demasiado pero si me esperas es probable que un día vuelva tanto como es probable que no.
Soy de otro, se llama tuiter.
saludos y suerte,
@esquinabaja.

6 de enero de 2011

desvío

Me estoy jugando las últimas mañanas de los trenticinco. Lo escribo porque me lo iba diciendo mientras estaba en la ducha y pensaba también que un día ya no me acordaría de cómo huele barranco hoy, que huele a sol sobre el techo del vecino de la quinta de enfrente. Hoy huele en serio al techo del vecino de la quinta de enfrente rostizado al sol mientras ayer por la tarde olía a neblina marina, cacofónicamente pescado con sal por las narices de todos.

Somos gente loca. Eso nos hemos dicho la vecina y yo miles de veces en las últimas semanas. El tercer piso del segundo bloque del edificio 1900 es larco herrera, radio la colifata, nuncajamás. Hemos planeado poner una reja en el segundo piso para que no pueda subir nadie más, lo que no me parece mal porque así los perros ganan el área común de la escalera, suponiendo que algún día mi perro y el de la vecina volverán a ser amigos y entonces tener la escalera para ellos será increíble y podrán subir y bajar a su antojo como si fuera un juego. Por lo pronto es un buen plan ese, salvo que viene rafa, que es el otro vecino y sale con cosas como que deberíamos tener una escotilla para ver quién sabe qué y se nos va al carajo al toque la reja por culpa de la imaginación del tercero y ya lo dejamos ahí para pasar a otro tema, como por ejemplo la piscina.

Vivimos en unos departamentos clase media barranquinos. Puerta con puerta yo jamás me imaginé el día que firmé los papeles -definiendo mi futuro siquiera por los siguientes quince años hace cuatro- que estaría por cumplir trentiseis en medio de esto. Nuestros departamentos tienen números sucesivos y quedan en el tercer piso de un edificio de tres pisos, por lo que poner una piscina en el techo no resulta mala idea, salvo las amenazas.

Nos amenaza que no sabemos a ciencia cierta qué tan acuáticos son nuestros perros y la posibilidad de que usen nuestra piscina para remojarse ellos o quizás que. Nos amenaza el desconocimiento sobre qué tan noble resulte el techo con respecto al volumen de agua de la piscina, y finalmente, a mí en especial me da pavor estarme tomando un vinito blanco en mi sala justo en el instante en que la tremenda ola que formaba el agua de una piscina inflable, entre por la ventana a ahogarme de una cachetada. Proyectos piscina y reja están por verse, por lo pronto en la locita que separa nuestras casas, hace dos semanas que hay una parrilla y un cartel de desvío que encontramos en la pista y subimos al auto un día que mi vecina abi y yo andábamos muy apuradas.

Esta mañana cosa rara, amanecí hambrienta. César de la bodega de Víctor y Teresita tiene sus días. Unos contesta el fono alegre y yo le digo yeeeee (literal) engríeme, y todo feliz me dice, que te llevo carlita?. Hoy me tocó un parco dime carla. No importa porque hace sol y ayer fue lindo lo que para mí es suficiente. Pido queso, jamón, pan mediano, dos coca light, café para pasar y seis besos de moza. Abro la puerta con la compu y el celular en una mano, la cafetera eléctrica en otra y me paso a la casa de enfrente donde me espera abi.

Hacemos una breve glosa de los acontecimientos de las últimas horas, los que incluyen a un hombre con zapatos de taco y a mi perro huyendo despavorido de un señor que entraba por error a mi casa. Ponemos los panes en la sanguchera y comemos uno, otro, otro. Hablamos de la mantequilla, quizás demasiado rato hablamos de algo tan simple y amarillo claro como la mantequilla. Que por qué es rica, por qué vuelve el pan más suave, por qué tiene ese fondito a leche, por qué es saladita. Otro pancito? Ya, pero mitimiti, japanajap. Después hacemos una inspección al cuarto de rafa aprovechando su ausencia, para evaluar el desorden y hacer una lista de tareas que realizar para volverlo un lugar vivible nuevamente. Yo a rafa lo quiero y el me quiere. A abi la quiero y ella me quiere. A pili (que quiere que le digan Juan) lo quiero y él trae conchitas que comemos a la parmesana cuando viene por trabajo a Lima, o viene del trabajo en Piura, cosa que no me queda clara. No sabemos bien qué hace pero lo imaginamos buceando en campos submarinos llenos de conchitas que se abren y lo saludan a su paso. A ale, que no vive acá pero a veces parece que sí, la quiero y la cuido y ella a su vez me quiere y hace malcriadeces todo el día. A Rafael y a Ale les declaro mi amor sobrio cada ciertos minutos porque eso hacemos. Con Pili (otrora Juan) somos más sutiles y a abi no le digo ni medio porque lo más probable es que me atomice el rostro con gas pimienta al primer esbozo de afecto humano.

Y así pasa una mañanita más, abi grabando un video con la banda para la que trabaja, rafa produciendo una serie de horror, ale haciendo que la gente linda de lima se vea mas y más linda en las revistas de bobos y pili saludando bivalvos en el norte del país. Yo debería estar escribiendo unos textos para gente que me los pide con desesperación y sin embargo decido escribir esto para no olvidarme nunca de que somos gente loca y nos encontramos por las noches a cantar las del recuerdo.

En un mes y tres días cumpliré trentiseis. Sumados son como cristo después de molestarse con los mercaderes, hacer milagros, morir y regresar de entre los muertos, mas un niño de tres años que recién aprende algunas canciones y no sabe colorear dentro de las líneas del dibujo. Si los juntas son como yo ahora.

13 de octubre de 2010

SOY ADMIRADORA DEL CHIBOLO

Me gusta desde que apareció en los medios como un disidente de quince años que caminaba por las ondulantes baldosas de Río que yo vi en la tele cuando Sonia Braga era la mujer más linda dentro de la pantalla. Esa vez me encandiló su actitud de Macaulay Culkin inflado de hormonas que iba corriendo detrás de un mujerón de treinta que la prensa catalogaba de vividora, de barata de Botafogo. Ahí lo descubrimos, cuando al mismo tiempo que vendía su laptop para conseguir de qué vivir en medio de la calentura brasileña, su abuelita abrazada a una foto le pedía en el noticiero que regrese, que ya estaba preocupada por él. Maestre opinó que el joven buscaba una madre y el adulto Gran Maestro Internacional le recomendaba alejarse de los placeres de la carne, le decía que eso no lo llevaría lejos, que no sea jugador.

Emilio Córdova vuelve al Perú de la mano de su madre biológica, dijo la prensa y todos respiramos aliviados y Lúcar feliz de haber pagado los pasajes para tener ese domingo los pormenores del rescate y regreso del hijo pródigo a los brazos de su madre y de la tierra que lo vio nacer, que no eran ni por asomo tan entretenidos como Adriane y Río. Bienvenido a tu patria ñañito, cómete tu cuáquer.

Lo vi hace meses parado en una esquina. Confieso que me emocioné y que grité por la ventana del auto ¡Emilio!, para después sentir vergüenza de fanatiquear tan abiertamente y gracias al cielo la luz cambió y me fui sin saber si me había oído. Estaba más grande y lucía como el hijo de Johny Orozco. Un año en tiempo Emilio son como cinco de los nuestros. Se deiviseó, pero a él se lo perdono por lo que pasa debajo de los rayitos, ahí donde las cosas se mueven a su antojo. No lee el libreto y dice lo que se le viene en gana. Se manda a mudar, vive de ganar partidos, tiene diecinueve años y planea casarse con una trebejista matancera. No se la lleva papayita, pero se la lleva entera.

A algunos les jode, les disgusta un poco verlo y quisieran que no esté en el circuito. Imagino que no es precisamente lo que el ministerio define en los libros de colegio como un buen alumno, ni es el hijo soñado de un comerciante de talentos y menos pasa el casting para niño símbolo de una campaña de valores juveniles como los otros ajedrecistas que sí son fruto de una disciplina férrea, de no ver televisión, de comer toda su comida y evitar las malas compañías. Los chicos buenos no se enamoran como necios y menos mandan todo al diablo. El distinto estorba, por eso la federación parece no quererlo mucho y dicen haberlo invitado al mundial pero la firme es que
no lo invitaron del todo y para remate el tipo llega y juega y gana. Chúpate esa mandarina.

A mí me gusta su inmodestia, que tenga carácter de estrella de rock y no de ajedrecista chancón, que sea un natural aunque serlo le signifique ser también la pesadilla de cuatro tipos hechos sin talento pero con odioso esfuerzo y que son justamente los que dirigen la disciplina y definen el apoyo.

Adelanta jugadas Emilio, trae un título enorme y esos cuatro estarán en el aeropuerto hablando las maravillas de tu ser, usando polos en los que saldrás sonriendo con tu nuevo peinado. Vendrán comerciales de dentífricos y supermercados. Bienvenido a tu tierra, sé bueno y cómete tu quinua atamalada.

6 de octubre de 2010

PAJARITOS PREÑADOS

Así decía el abuelo cada vez que de chica me ilusionaba con cosas increíbles. Abue, me han comprado estos Sea Monkeys, les echaré agua y cuando crezcan serán como caballeritos acuáticos! Si me tomo cincuenta cocacolas al día es muy probable que gane el minicomponente! El disco de Kiss oído al revés tiene mensajes satánicos!

Estás creyendo en pajaritos preñados, decía riéndose y negando con la cabeza. La abuela en cambio, sabía que tarde o temprano yo conseguiría implementar una bomba casera con mi juego de química y por eso siempre estaba monitoreándome a metros. Admito que nunca logré hacer explosionar la casa y que era buena y esperaba con fe que los sea monkeys aparecieran y se saludaran elegantemente como lo hacían en el empaque. En lugar suyo aparecieron unos asteriscos que con nula gracia flotaban en el agua mugre.

Siempre me han ilusionado esas historias de progreso desde cero. El rey de la papa, la reina del pollo a la brasa, el señor que era mozo de un restaurant al que hoy le pago una fortuna por comer un chorizo en su propio restaurant. Por eso cuando hace poco me llamaron para presentarme a un señor que es líder en Gamarra, salí perfumadita de la casa con la mayor emoción. Gamarra, la niña símbolo de lo progre.


Nos recibe un caballero de unos sesenta años. Es puneño, específicamente de un pueblo pequeñito en honor al cual ha bautizado el emporio de bienes raíces que es de su propiedad. Estamos en un edificio de diez pisos hecho mitad cemento y mitad vidrios polarizados. Tras el individuo una gigantografía con las fotos de los otros nueve edificios de diez pisos que le pertenecen. Impresionante, digo yo. Es producto del esfuerzo, dice él. Me habla de su pueblo y su región, sobre la que panea, ostenta el título de tener la mayor cantidad de danzas folklóricas. Menciona a sus padres y me cuenta cómo y cuándo llegó a Lima en calidad de entenado, de chiquillo que dormía en el suelo y lavaba platos, pero que siempre tuvo la capacidad de ver más allá. Yo feliz, cara de júbilo.


El señor puneño ha hecho una fortuna en base a las confecciones primero y luego a la construcción y alquiler de locales para los que confeccionan. Lo ha logrado sudando dice, mientras yo intento calcular los metros cuadrados por edificio, por diez edificios, a muchos miles de dólares el metro. Han pasado pocos minutos y yo estoy orgullosa de él, orgullosa de Gamarra y orgullosa de los peruanos, incluyéndome hacia mis adentros dentro del grupo progre por osmosis. Ese pudo ser un buen momento para irse sonriendo, pero el empresario procedió a enseñarnos el método de su éxito.


En mi pueblo hay tres mil, los otros diez mil vivimos y trabajamos aquí. Yo por mi trabajo he conocido China, porque no ha mejor manera de progresar que copiar a los que progresan. Acá en el Perú, la gente quiere saber muchas cosas, allá con saber una bien sabida, se gana un sueldo. Mire por ejemplo (y aquí íbamos subiendo piso tras piso de talleres y almacenes), en éste piso trabajan cientos de personas, les hemos habilitado un espacio en el piso de arriba para que no necesiten ir a sus casas, ahí duermen. Comen arriba en la cafetería, ve? Así la plata va girando aquí mismo. Eso sí, no permito que ninguno de mis empleados use reloj. El que usa reloj está pendiente de las horas, quiere salir, depende. Cómo se va a ganar plata si la gente depende de algo? Hay que seguir el ejemplo de los que progresan pues…

Asustada hago la pregunta final. Y qué va a pasar en unos años con su pueblo? Verá usted, yo tengo un plan. Voy a construir un gran hotel y una carretera desde el Titicaca y así explotaremos el turismo en la zona. Le conté que tengo la única máquina en el Perú que hace tejidos para hacer globos aerostáticos? Aún no sé en qué usarla pero pronto la pondremos en marcha.

Sigo creyendo en el progreso pero paralelamente le ruego a los santos que ese señor y su idea de progreso no aparezcan sobrevolando mi casa en un zepellin. Mi abuelo que era sabio diría boba, qué globo ni qué niño muerto!

23 de junio de 2010

a cada manía un milagrito

Y entonces victor y yo caminábamos buscando la boca del metro por algún lado (aunque yo confieso que también buscaba desesperada alguna tienda y luego encontré una de mascotas donde compré objetos inútiles y peluches para galatea, grifos de agua de hule para takle y un asterisco de pelos para la gata esa negra, porque cuando salgo de viaje empiezo a sentir un poco de cargo de conciencia al pensar que esa gata por ejemplo, jamás pisará ni la esquina, uno porque no quiere y dos porque poniendo una pata afuera de la casa de mi madre justo seguro que el metropolitano cambia de ruta y la pisa de todas maneras, motivo por el que limpio mi conciencia comprándole un objeto de un dólar mas taxes y ya no me importa en absoluto el pasaporte sin estrenar del animal), cuando de pronto en una de esas calles promedio que salen en las pelis donde las casas son de dos pisos mas sótano y algunos edificios, todos muy antiguos pero con sus plantitas bien cuidadas que se dan besos con los árboles, una foto en el suelo.


Una foto en el suelo con marco y vidrio roto fresco contra el suelo a cuadraditos de una calle equis a unas 4 cuadras del parque central, yaciendo en la vereda con la cara viendo hacia el cielo. Sólo verla ya te hacía sentir cierta ansiedad, o alguna vergüenza mezclada con pena o nostalgia o confusión. Una novia alta, con un vestido de diseñador de esos que ya volvieron, con velo sobre un peinado tradicional de calculo los setentas y cara de contenta, de novia.


Me tomaron como cien segundos convencer a vix de que nos la llevaríamos. Antes de levantarla del suelo miramos hacia las ventanas del edificio buscando alguien que nos detuviera. Nos la llevamos porque estaba tirada en el suelo y es mía porque la encontré ahí. Una vez con el marco de mediano tamaño en la mano, salimos caminando a la velocidad de la luz, pero yo iba convenciéndonos de que si la habían lanzado por la ventana, el hecho de que ya no estuviera quizás llamara a la reflexión a alguien o quizás no y nos estábamos llevando un triste recuerdo y dándole la libertad a esa mujer o cualquier cosa que se me ocurriera entre la hiperventilación y el sudor de esa maratón en nueva york a media tarde. Luego sacamos de un módulo de plástico un periódico gratuito para hispanos y envolvimos el marco que se veía cada vez más grande, un poco por pudor.


Yo puedo asegurar a riesgo de quemarme las manos que esa mujer que debe ser de la edad de mi madre jamás imaginó que su foto de bodas terminaría en la sala de una carla garcía en lima Perú, como tampoco Irmtrud la alemana que se murió en un asilo en berlin y de la cual tengo el álbum de fotos, o el bebito de la foto carnet que encontré en el suelo de la oficina de admisión de la san martín y menos la mujer andina cuya foto se me reveló dentro de la revista in de lan en un viaje del que ya no recuerdo nada.