24 de marzo de 2008

Dios es un señor que tiene que portarse regio porque las expectativas de su público así lo exigen. Entonces hace puras cosas buenas como por ejemplo el arcoíris, la fosforescencia del mar algunas lunas llenas, los zapatos rojos o verdes, la paz a veces, los cachorros de perro, los cachorros de gato, y los cachorros de otras especies.

En el rubro cachorros uno de los más festejados y por tanto en quien mayor esfuerzo y afán de productividad pone el Señor, es al cachorro humano. En lo que nace un niño, ahí mismito sale alguien a echar aleluyas y cantar las alabanzas. Apenas está claro que el chico está bien vivo, lo bautizan y le compran una medallita, que desde el inicio está condenada al empeño unos quince años después.

Dios es una fábrica de hermosos chibolos. Los lanza al mercado de todos colores, metraje y peso. Vienen recién formateados y con la memoria en cero. Los papás se encargan de enseñarles cosas buenas y malas, les dan de comer y se afanan en mantenerlos bien peinados.

Un día las divinas obras del Poderoso van al colegio. Entran a salones con pupitres en grupos de cuarenta con ruidosa avidez de saber. Ahí sucede lo inevitable y se tuerce el destino de ésta hasta ahora feliz historia de sagrado éxito.
Dios tenía un broder que era su segundo en cuestiones de cielo, que luego se abrió y se lanzó a la presidencia pero por su propio partido. Lucifer, le dicen.

Todos los años apenas Dios en su divina bondad manda a la nueva hornada de chicos al colegio, el diablo le baja diez lucas al portero del plantel, se mete al salón y les regala a todos flautas dulces. Ahí empieza lo que conocemos como infierno.

2 comentarios:

saltamontess dijo...

¡yo también tenía mi flauta dulce! ¡qué horrible!

(TAMARE, qué deja vu...)

Lia dijo...

Por qué será que todo lo que nos gusta es obra del diablo como comer dulces..... Obra del diablo porque lo rico hace daño, sí que lo sé muy bien cuando me como un chocolote deleitándome con ese manjar de dioses, creación divina es el cacao, placer que sólo dura unos minutos...Al día siguiente empieza mi penitencia : tres día DE MIGRAÑA.