28 de abril de 2010

éste breve post tiene ínfulas de actualización para aquellos quienes de vez en cuando pasan por aquí buscando algo. estoy ocupada en un temita. de hecho, estoy ocupada en un temita in and out hace como tres años, pero el asunto está por terminar pronto, con la venia de mi santito, y como estoy en las últimas los niveles de nerviosismo y ansiedad crecen y tu que pensaste que veraneabas en indonesia de repente acabas amarrado a un árbol algunas horas, si consigues salir de esta ola que soy yo, con vida.

porque al final -y esto mucho más sencillo decírselo a quienes no conozco que a mis víctimas cotidianas- este trabajito mío me da mucho miedo terminarlo y no terminarlo. me da miedo que se quede a medias, me da miedo que funcione y me da miedo que no. entonces el miedo lo toreo tomando café helado y café caliente y chacchando chocolate en ingesta frenética, dos actividades que me convierten en una bolita histérica para dicha de mis amigos y familiares.

sin embargo hay momentos en que vuelvo a mis lugares felices de infancia, como esta mañana, cuando le contaba en voz alta a la gente que sí trabaja, cierto episodio en el que a los 3 años, fui de paseo al estadio nacional y conocí a un moreno futbolista a quien secretamente quise besuquear desde entonces. creo que ya no apetece, pero da lo mismo. ídolo de infancia es ídolo para siempre. yo tuve mi amor futbolero y de mi momento quedó una huella en la pizarra de edición que adjunto como prueba, y antes de irme nuevamente para volver si acaso alguna vez, quiero manifestar que si no soy una diablita de la cumbia de esas que persiguen peloteros, es porque no paso el casting por exceso de diámetro.


8 de marzo de 2010

condescendencia

Como a Magaly Solier en sunset boulevard, a quien la buen Mávila le preguntó cincuenta veces si había soñado alguna vez con ése lugar. Alguna vez soñaste con esto? Te acuerdas de la película MagalY? No te sientes un poco como Julia Roberts en Pretty Woman?

Yo me siento un poco como Julia Roberts en Pretty Woman, Mávila, salvando las distancias.
Hoy es el día de la mujer que se supone existe desde hace cien años y por el que me saludan desde el 93. Entonces era como si yo misma hubiera vencido una lucha que pelearon otras, o como si en el 92 hubiera estado sometida y recién cuando me saludan ya soy hecha y derecha, te lo digo con el taco. Han pasado 17 años y cuando hablan de mujeres imponentes y de historias internacionales me imagino a mi bisabuela que doblaba en ocho el pie para caber en un zapato femenino y que no decidía mucho sobre su pie, ni sobre su propia vida o muerte y también me acuerdo de mi abuela, que era bastante más de avanzada y que hacía teatro y usaba ropa cul y calzaba abiertamente 38 porque eso entonces ya no importaba, y que sabía qué olor era marihuana o nó, pero que cuando niña me decía que sea buena con mi papá, que las hijas de padres divorciados tenemos que ser buenas y afectuosas para que así nuestros papás no se olviden de querernos, como le pasó a ella con su papá.

A mí también me han hecho preguntas estúpidas como las de sunset boulevard, me han mirado y acariciado la cabeza como tocando a un caniche imaginario y me han dicho carlita, y flaquita y mamita y he sido jerma de un par de idiotas y novia de un par de chicos buenos y mis propios subalternos me han mirado hacia abajo porque soy chica, y he tenido que ir a cenas de trabajo estando a dieta y he cerrado la puerta de mi oficina para llorar por un hombre y he mentido mil veces para lucir invencible.

Vengo a esta oficina casi todos los días para tener un sueldo que me permita hacer una vida sola y sustentar todas mis mañas. Mucho de mi sueldo se esfuma en manos de talentosas señoritas que tajan mis extremidades y pulen mis cabelleras para hacerme apetecible. Apetecible vengo a la chamba y salgo a tomarme una copa de cuando en cuando. Fumo como china en quiebra, dicen ciertos hombres. Pago ese vicio con la plata que me queda, y compro ropa. Zapatos sobre todo, lo más incómodo posibles para manejar el auto y subir escalones hasta la oficina, hasta mi departamento. Tengo chapas en la cartera.

He sido una puta y he sido la reina querida de alguien, igualito que Julia. A veces he sido las dos al mismo tiempo.

17 de febrero de 2010

la foto

escondido en algún lugar de ésta foto de mi infancia en un mundo de mujeres, encontré hace poco el motivo por el cual soy fanática de los espacios vacíos.
entendí al fin por qué casi me empeño en perder cosas que podrían ocupar algún lugar y recordé que el tema con los animales viene desde el comienzo.



Culpo abiertamente a mi madre y abuela por las obsesiones con el teléfonos y los crucigramas, en ese específico orden.
En esta foto solo falta una compu, un chocolate y algún príncipe quien calce las slaps que yacen esperándolo. :)

16 de febrero de 2010

la era del dragón terminó hace mucho (y yo recién me doy cuenta)

Te acuerdas de Cucharita, me ha dicho Luisale que es mucho mas chico que yo, y yo le he contestado claro que me acuerdo pero la verdad es que ya se me estaba perdiendo Cucharita entre tanta cosa que hay que ir refrescando ahora último.


Tengo dos cucharitas, el primero era el payaso de moda cuando yo era niña o quizás era el nombre de moda de los payasos, pero Cucharita estaba en todos los tonos. Todos, medianitos o ricos, breña o ese distrito tan lindo cuando yo era chica, chacarilla del estanque. Cucharita tenía el don de la ubicuidad y ya era como un familiar que encuentras en todos lados, lo que en el fondo me hacía sentir comodísima en los santos, razón por la que siempre tenia la sensación de que él y yo éramos en algo cómplices y que yo ganaba los concursos de baile sencillamente porque era su favorita. Pero lo cierto y recién ahora lo acepto, es que cada vez que yo me acercaba a Cucharita como para hacer charla y comentar qué fiesta era mejor que ésta en la que estamos, el payaso me miraba como si nunca me hubiera visto y se daba media vuelta o me seguía la conversación como si yo fuera una niña de seis años común y corriente y no existiera entre nosotros un nexo especial. Eso nunca me detuvo, y hasta los siete años incluso, yo fui bro de Cucharita el payaso de moda, a pesar de su amnesia y su falta de ganas.


El otro Cucharita doy fé de que era único. Lo ví por primera vez a los 13 años en el Curich de Barranco y es obvio que Luisale se refiere a él, porque no puede ser otro. Cucharita llegaba al bar por las noches y si habían cuarenta centímetros cuadrados de suelo libres, ponía su trapo y empezaba el espectáculo.


Habían varios tipos de trucos. Los trucos con fósforos y botellas, en los que Cucharita balanceaba una botella sobre su barbilla o en el entreceño sobre un fosforito y luego se servía chela de la cabeza al vaso, o vertía chela del vaso a la botella, o pisco, o lo que hubiera a mano, con una precisión increíble y fijándose bien, uno se daba cuenta de que en la frente tenía un hueco minúsculo, lugar en el que al menos 15 veces por noche se ubicaba el palito para hacer la maroma, todas las noches durante muchos años.


Luego, estaban los trucos con el pañuelo. Entonces dependiendo de los buenos tiempos o los malos, sacaba un pañuelito publicitario, parado sobre su estrado que era una toalla publicitaria o no, y lo arrugaba, lo manoseaba, nos entretenía con su voz que era parecida al ruido que haría una cadena de bicicleta si hablara, lo hacía bolita y luego pedía que alguien sople, y zas! el pañuelo se erectaba y Cucharita decía, este truco se llama viagra, y todos nos matábamos de risa, a pesar de haber visto el mismo truco ocho millones de veces y de querer ir al baño sin poder dado que cucharita el estrado improvisado por el mago cerraba el paso siempre.


Se vestía con un saquito y usaba un sombrerito el que, dependiendo de los tiempos malos o buenos, tenía algunas veces algún logo publicitario. Pero con o sin logo y en el estado en el que estuviera esa noche, la magia era magia y ese tío que se veía como un cantante de vallenato era la historia misma de la calle. Luego se murió un día calculo que hace como siete años y nadie le copió los trucos.


Antes de terminar su rutina, Cucharita le pedía a alguien del público un cigarro, le arrancaba el filtro y algo más para entonces decir, estoy dejando de fumar, lo encendía y le daba dos o tres caladas fuertes, como si le arrancara algo al pucho. Después daba una mirada a todos los que estábamos, uno por uno, retándonos con las cejas a ver lo siguiente. Cucharita se tragaba el cigarro encendido, abría la boca y sacaba la lengua para que uno se asome a buscar algo dentro de un león, pero ahí no había nada mas que varios dientes viejos y una lengua calata. Entonces distendía la atención, se relajaba, se tomaba uno o dos vasos de lo que hubiere y cuando ya la gente empezaba a retomar las conversaciones interrumpidas, se remangaba el saco, agarraba con pompa una botella y movía los brazos de un lado a otro para conseguir miradas. Ya de nuevo todos callados, Cuchara hacía un par de movimientos raros, levantaba la cabeza hasta ver al techo sobre sí y súbitamente aparecía entre sus labios, como si hubiera subido desde el fondo de la tierra, el cigarro encendido que habíamos perdido adentro suyo más de un minuto atrás. El Dragón, se llamaba ese y era el mejor de los trucos.


28 de enero de 2010

gente que tiene las respuestas pero no lo sabe

12:59 p.m.

xxxx dice:
carla te puedo hacer una pregunta estupida?

carla dice:
dime

xxxx dice:
hay alguna manera de decirle a una chica q no quieres caminar de la manito sin q se resienta?

carla dice:
decirle que te suda copiosamente la mano y que lo haces para no mojar la suya

xxxx dice:
ah de puta madre, le dire eso porq hasta ahora solo atinaba a tocar harmonica
A ver cómo explicárselo. Takle entiende hola, corre, sube las escaleras y sonríe que parece un perro anciano en sus últimos segundos. Entiende sentado (en sus versiones sit y chin tau, según el humor), entiende claramente la pata y a veces entiende la otra pata. Le gusta particularmente chubi, que es una modalidad que se da cuando estoy probándome todo lo que hay en el closet y he puesto música para no deprimir y él esta sentado en mi cama, entonces levanta las dos patas delanteras como si fuera un caniche, se apoya en mí y bailamos tipo valsecito unos diez segundos. Trae, pelota, come, pita y no, son otras comandas diarias. A su cama significa a mi cama.

Yo he entendido del perro varias cosas basándome en actitudes clásicas suyas. Por ejemplo no sé exactamente qué le da alergia, pero a veces se le paran los pelos y sé que es una alergia. Sé que le gustan las pitas que transforma en un huaipe maloliente con el que juega sobre mi cama y en los muebles de la sala. Sé que le gustaría ser más valiente pero no se le da, y que le gustaría comer doguitos todo el día, como a mí chocolates. Es una cosa que va más allá de uno.

Por eso ayer en el almuerzo abrí una generosa bolsa de doguitos de carne (bifinhos) y dije chintau y Takle entendiendo perfectito va y se sienta. Entonces le lanzo tratando de embocarle al hocico los trozos de falso tocino y pap, los atrapa y yo digo muy bien, como cesar millá me recomienda. Chintau, lanzo, muy bieeeeen. Así un rato largo, dividiendo de a cuatro la tira de doguitos, unos 4 doguitos. Ufa, el perro orgullosisimo haciendo su trabajo, luchando por su comida a pesar de que no se da cuenta de que yo me vuelvo cada vez más capa y su tarea es únicamente abrir la boca y esperar que caiga el droguito.

Entonces, ya cuando la conducta está reforzada (la de ambos), tomo un puñado de dog chow, al que no le da bola y digo chintau, lanzo la croquetita con forma de zanahoria y el perro pap, se la come (con cara de sorpresa). Le lanzo otro doguito y vuelve a recuperar la confianza, entonces le lanzo una croquetita de carne (la cuadrada roja) y Takle pap, se la come. Doguito y la siguiente es la croquetita redonda de círculos concéntricos que quién sabe de qué será y pap, se la come. Intercalo doguitos y comida perfectamente y estamos de lo más felices, muy bieeeen. Animal entiende todo, hemos creado un nuevo lazo que aplacará mi necesidad de dedicarme a algo y su anorexia.

Ahí, y sólo por ver qué pasaba, lanzo el chiclet de menta directo hacia el perro. Pap, lo recibe, pone cara de confusión, lo escupe de inmediato y me queda mirando como si me puteara. Entonces entiendo que he obrado mal y quiero resarcirme diciendo sentado y lanzándole un doguito extra grande que le rebota en el ojo como si fuera una estatua de mármol con cara de reprobación. La dinámica terminó con Takle entendiendo que soy propensa a llevar ciertas situaciones al límite y yo tomando nota mental de que tenemos que trabajar juntos en la comanda broma, porque aparentemente no la entiende.

25 de enero de 2010

ESTE BLOG NO ESTÁ MUERTO

(si te acercas un poco aún respira)